A estas alturas pocos profesionales del marketing y la comunicación se escapan de haber incluido en su vocabulario las palabras anglosajonas Big Data. Algo más cuesta integrarlo en la estrategia y planificación de las empresas. En mi opinión el conocimiento más o menos extenso del concepto, de su alcance y repercusión no puede saltarse la fase de la concienciación, es decir, hay que aprobar el trámite de quitarse el miedo ante lo desconocido y convertirse en serios exploradores de ese impresionante agujero negro de información y de datos.

Más allá de las modas tecnológicas e informáticas, es una realidad que se generan cada día millones de datos, de información en diferentes canales y soportes. Información de procedencia y naturaleza bien diversa. Desde el formato texto, pasando por las imágenes y los vídeos, todos procedentes de nuestra actividad en la red. Y todos nos hemos convertido en autores, editores y difusores de contenidos que lanzamos a través de las múltiples herramientas digitales de consumo particular o corporativo. Redes sociales, blogs, webs, aplicaciones móviles, correo electrónico, audios, formularios, directorios, álbumes de fotos…cómo gestionar toda esa nube informativa??

Big Data precisa de la solución para la ordenación y gestión de tal volumen de datos. No solo eso y lo que es más importante, implantar un sistema de Big Data permite analizarlos de manera adecuada ya que no pueden ser tratados de manera convencional al superar las capacidades y límites de las herramientas de captación más habituales.

El procesamiento correcto permite, y de ahí su interés para el marketing y la comunicación, convertir todos esos datos en información muy valiosa. Es un gran hermano permanente y a tiempo real que nos pone en la pista a la hora de tomar decisiones estratégicas sobre el mercado, sobre nuestros públicos y audiencias de interés, sobre nuestros productos y servicios precisamente en un momento en el que el foco al cliente y la personalización son claves fundamentales en nuestras relaciones comerciales y empresariales. Conocer, valorar y usar es generar oportunidad de negocio. Con la rápida evolución tecnológica y la aparición de las nubes de almacenamiento, se facilita sobremanera la gestión de datos para su análisis y posterior aplicación en nuestros negocios. Las empresas empiezan ya a estar familiarizadas con las aplicaciones de análisis y gestión de datos fragmentada, concentrándose en torno a aquel contenido que realmente  interesa de entre todo el black hole informativo. Info clasificada, estructurada, seleccionada, filtrada con los criterios no solo de volumen, también de tipo o variedad de procedencia o naturaleza y sobre todo y ahora mismo de veracidad para que el dato y la información obtenida de él, sea realmente valioso.

Mientras escribo este artículo sé, soy consciente de que ya han habido avances, de que ya podríamos hablar de mayor velocidad o capacidad de almacenamiento…de que la inteligencia artificial alcanza cotas de protagonismo incalculables en este asunto también…pero quiero pensar que lo importante seguirá quedando en el campo del factor humano capaz de inventar naves para navegar en el supermassive black hole y que por tanto se necesitará de un ser humano, con sus vicios y virtudes, para analizar y perfilar con toque, para vender con alma y para comunicar con emoción.