Ya nos lo decía y muy bien el reputado sociólogo Bauman. La diferencia entre comunidad e identidad es tremenda. Sociedad y tiempos “líquidos” que viven y discurren bajo el incontestable poder de la incertidumbre y el cambio permanente y que hacen de la flexibilidad virtud y de la relatividad Ley en toda su extensión.

 

Este es pues el escenario, laboral, empresarial…afecta a toda la dimensión del ser humano y a todo el abanico de actividades a las que se puede dedicar, arrinconando los momentos de reflexión hasta convertirlos en un oasis tanto por su escasez como por su importancia vital. En ese escenario recuperar la CONFIANZA es ya no solo un objetivo, es una necesidad y en ese empeño tiene mucho que decir, nunca mejor dicho, la comunicación, su potencialidad y posibilidades. Porque ha dejado de ser una disciplina, un departamento…para pasar a ser una poderosa herramienta de transformación más si cabe cuando hablamos de comunicación interna, aquella que se dirige a empleados, trabajadores, equipo.

 

Dinamitada la frontera entre comunicación externa e interna y al tiempo que las empresas dejan atrás el cascarón paternalista para convertirse en entes matriciales, el cuidado del talento, la acción y los usos éticos, la formación continua de calidad y lo que se ha dado por llamar empoderamiento de los profesionales, son la única base ya posible para que quienes formamos parte de las organizaciones, confiemos y no solo trabajemos en nuestras Marcas desde la más absoluta convicción. El flujo continuo y veraz de información, la co-creación de contenidos, la participación del cliente interno, fija como pocas cosas ese orgullo de pertenencia que tanto valor tiene, cotizando al alza a medida que la consciencia de la vulnerabilidad y el carácter efímero de las cosas crece.

 

Los CEOs y Directivos han dado paso a los líderes que deben manejar los tiempos y la estrategia con la mano templada de responsabilidad, siendo accesibles y creyendo en la comunicación como herramienta de transformación y no solo hablo de la lógica e inevitable transformación digital, ésa es imposible de acometer sin un equipo humano que confíe, que se involucre, comprometa e implique y eso…de momento…pertenece al acervo más auténtico de la comunicación, ése que habla de persuasión y seducción desde los pensamientos, las palabras y sobre y hoy más que nunca desde de los hechos. La Comunicación interna es ya sin duda parte del salario emocional.