Es la hora del Futuro

 

Creo que todos en mayor o menor medida estamos de acuerdo en que el pasado, pasado está y ahí quedan los acontecimientos, los éxitos y sobre todo los errores para aprender de ellos. La Historia es una fuente documental ingente e inagotable y permítanme el juego si les digo que lo que no lo son, inagotables, son nuestros recursos naturales cuya existencia o más bien su desaparición van a marcar las nuestras, existencia o desaparición. Científicos, analistas sesudos, sabios…dibujan un panorama poco halgüeño de aquí al 2050, grandes cambios se nos avecinan para dar forma a un nuevo mundo para todos los seres que habitamos este planeta.

 

Es precisamente en el Presente, que como su propio nombre indica es un regalo, dónde vamos a poder tomar decisiones y a ponerlas en marcha para que sea posible un futuro mejor. Es en lo que está “porvenir” dónde podemos influir dentro de nuestras posibilidades, evitando pensar y caer en la idea de que poco o nada podemos hacer. Mientras haya un rastro de humanidad rebelde, la esperanza siempre tiene un lugar en la primera fila de cualquier espectáculo.

 

Todos somos pues responsables, individuos y empresas, pues conscientes del impacto económico, social y medioambiental que ejercemos, podemos proponer desde la innovación, la creatividad, el talento y el buen talante, soluciones que acaben, neutralicen, mitiguen los efectos de una mala práxis cronificada, las acciones y métodos que amenazan de manera cercana precisamente el futuro de calidad de éstas y de próximas generaciones. Hablar hoy de cambio climático, de calentamiento global, de población y esperanza de vida, de energía, de sostenibilidad, de sobrexplotación de recursos representa algo que va más allá de un listado en la agenda política o mediática mundial.

Es una realidad que nos compete a todos y que la que debemos ser sabedores para pasar a convertirnos desde la responsabilidad individual, colectiva, corporativa en factores de solución y propulsores de medidas claras, directas, comprometidas, implicadas…

En hora de dibujar entre todos el mapa del futuro. Si no nos gusta lo que vemos siempre podremos optar por alternativas, aprovechar oportunidades que nos acerquen allí donde precisamente sabemos que queremos estar y debemos estar.

Así lo entendemos, así lo han entendido las cada vez más numerosas empresas e instituciones que traspasada la barrera del buenismo y del mero cumplimiento de la legalidad vigente obligatoria, deciden convertirse en educadores, promotores y embajadores de otra forma de ser y estar en el mundo.