Mucho, en general y en concreto, vengo hablando en el blog sobre valores y responsabilidad individual, social y corporativa. Por aquello de que a los problemas globales es posible aplicar soluciones locales y que para algunos problemas locales hemos de apostar por aplicarnos a soluciones que funcionan en la globalidad, hoy os hablaré de aquellos organismos y marcos normativos que facilitan una guía, un itinerario de mínimos que hagan real cuestiones de sentido común y humanidad bien entendida más allá del buenismo.

 

Naciones Unidas es sin duda el organismo referente primero que entre otros documentos desarrolló Los 10 principios del Pacto Mundial en materia de derechos humanos, medio ambiente, trabajo y anticorrupción. Gozan del consenso universal y  son la consecuencia natural derivada de otros documentos y declaraciones no precisamente menores: La Declaración Universal de los Derechos Humanos, La Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, la Declaración de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) relativa con los principios y derechos fundamentales en materia de trabajo y la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción.

 

El Pacto Mundial de la ONU precisamente sirve para elevar una petición rigurosa a las empresas y corporaciones en torno a la adopción, apoyo y desarrollo, dentro de su área de influencia social, económica y medio ambiental, de un conjunto de valores fundamentales precisamente en lo que concierne a normativa laboral, no solo la de obligado cumplimiento, derechos humanos, medio ambiente y a la toma de medidas anti corrupción.

 

De los “diez principios” hoy hago parada y reflexión precisamente en los relativos a Medio Ambiente. El séptimo principio nos indica que las empresas debemos mantener en nuestra actividad un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente. No se trata de solo cumplir con la Ley y la normativa vigente que nos obliga a todos sino de en un ejercicio de voluntad generosa convertir estos mínimos en la base y no en los máximos a los que estemos dispuestos. Y para ello nada mejor que trabajar por fomentar dentro y fuera de nuestras corporaciones todas aquellas acciones e iniciativas que promuevan mayor concienciación y responsabilidad de los individuos, quizás haciendo entender de manera clara y directa el beneficio que actuar bien con nuestro entorno en cuestiones medio ambientales, reporta a nuestro planeta y a sus recursos limitados, escasos…Ese es el principio octavo que enlaza con el noveno que viene a decirnos como también las empresas son responsables desde el mismo momento en que favorecen también el desarrollo y la difusión de tecnologías respetuosas con el medio ambiente. Solo hay un planeta Tierra, es responsabilidad de todos y a todos nos compete cuidarla, mejorarla y AMARLA.