Palabras como diversidad, conciliación e igualdad ocupan un lugar destacado en las agendas políticas y en los discursos de unos y otros. No puede ser de otro modo cuando es una realidad manifiesta una sociedad precisamente diversa y multicultural donde todos hemos de tener espacio para el encuentro, la convivencia y la posibilidad abierta de manifestación de la pluralidad. A veces para encontrar un reto no hay que irse muy lejos…pues a la vuelta de la esquina seguimos encontrándonos con casos y cosas pendientes de solución, en un permanente análisis que deviene en parálisis.

Aún así con todo el trabajo teórico, con todos lo estudios y planes de mejora, seguimos encontrándonos con las desigualdades salariales, esa vergonzante brecha salarial entre hombres y mujeres que si nunca ha tenido el menor sentido, lo pierde más ahora cuando Universidades y Campus de Investigación están llenos de talentosas féminas que merecen cuando menos que su talento, desvelos, compromiso e implicación se vean recompensados en justicia. Marcamos en el calendario diferentes hitos, diferentes días que a veces se convierten en materia de discusión sobre si es oportuno o no ponerle nombre a esos días…al menos dedicarlo al recuerdo de una injusticia que persevera podría evitar que se perpetúe. La responsabilidad social de las empresas en materia de igualdad y conciliación pueden ayudar y de hecho ayudan de manera clara e indiscutible a generar un tendencia de normalización que hace mucho tiempo que debería existir de forma natural, permite recomponer y poner en marcha políticas inclusivas que de verdad generan un ambiente de bienestar y un orgullo de pertenencia que son claves en la productividad; la premisa es simple, aquel que está a gusto, reconocido y bien tratado, rinde y agradece, está en la naturaleza humana.

Las noticias nos deparan casi a diario casos que siguen sorprendiéndonos en la era de la digitalización, de la información plena y del conocimiento. Por eso más que nunca la labor educativa y proactiva tanto como individuos responsables y como colectivos y o empresas se vuelve imprescindible. Las políticas y actuaciones socialmente responsables que se adopten en las empresas deben observar muy cuidadosamente todos los aspectos relacionados con la gestión de los recursos humanos y la igualdad de oportunidades trabajando a favor de la incorporación definitiva del enfoque de género en las organizaciones. El respeto de la igualdad y la diversidad favorecen la apertura de la empresa a su entorno lo que le proporciona más información y conocimientos, así como mayor flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios.  La igualdad de oportunidades se representa la necesidad de garantizar la participación activa y equilibrada de todas las personas, independientemente de su sexo, en todas las áreas y ámbitos de actuación empresarial.

La responsabilidad social empresarial es objeto de la Ley de Igualdad 3/2007, en el Capítulo VII, «La igualdad en la responsabilidad social de las empresas», en el que se desarrollan tres artículos, el 73, 74 y 75. Concretamente el 73 señala:

“Las empresas podrán asumir la realización voluntaria de acciones de responsabilidad social, consistentes en medidas económicas, comerciales, laborales, asistenciales o de otra naturaleza, des- tinadas a promover condiciones de igualdad entre las mujeres y los hombres en el seno de la empresa o en su entorno social. La realización de estas acciones podrá ser con- certada con la representación de los trabajadores/ as y las trabajadoras, las organizaciones de consu- midores y consumidoras y usuarios y usuarias, las asociaciones cuyo n primordial sea la defensa de la igualdad de trato entre mujeres y hombres y los Organismos de Igualdad. “